El Phönix es un cépage blanco híbrido, resultado del cruce entre Bacchus y Villard Blanc, ampliamente cultivado en regiones vinícolas de Alemania, especialmente en la Rheinhessen y la Palatinado, aunque también encuentra presencia en países como Suiza y el Reino-Uni. Los vinos elaborados con Phönix destacan por su perfil aromático fresco y expresivo, dominado por notas intensas de frutas de hueso como el melocotón y el albaricoque, acompañadas de matices florales, especialmente de flor de saúco, y toques sutiles de nuez moscada y melón.
En boca, suelen ser ligeros y equilibrados, con una acidez viva que aporta frescura y vivacidad, ideal para vinos jóvenes. Los estilos producidos van desde vinos secos y afrutados hasta versiones semidulces, perfectas como vinos de verano o de consumo informal. En ocasiones, se emplea el Phönix para la elaboración de coupages, aportando aromaticidad y ligereza.
Para los maridajes, el Phönix acompaña perfectamente mariscos, pescados blancos a la plancha y ensaladas frescas. También armoniza bien con platos de cocina asiática ligeramente especiada y quesos suaves, realzando su carácter refrescante y aromático.