El Chenin Noir es una variedad de uva tinta poco común que comparte parte de su nombre con el reconocido Chenin Blanc, aunque ambos presentan perfiles sensoriales diferenciados. En copa, el Chenin Noir tiende a ofrecer un atractivo color rubí claro con matices violáceos y una expresión aromática elegante donde predominan frutas rojas frescas, como la fresa silvestre y la cereza, acompañadas de sutiles notas florales y un delicado fondo especiado. En boca, es un vino de cuerpo medio, taninos suaves y acidez equilibrada, resultando en una textura amable y fresca que resalta su perfil frutal.
Las principales regiones vitícolas donde se encuentra el Chenin Noir son algunas zonas específicas de Sudáfrica y, en cantidades limitadas, en viñedos experimentales de otros países del hemisferio sur. Los estilos de vinos más habituales elaborados con Chenin Noir incluyen tintos suaves y jóvenes, así como rosados frescos y aromáticos, pensados para un consumo temprano.
En cuanto a los maridajes, el Chenin Noir armoniza perfectamente con carnes blancas como el pollo asado, platos de cocina mediterránea con hierbas frescas, quesos de pasta blanda y ensaladas templadas, realzando los sabores sin opacarlos.